La propuesta parte de una pregunta fundamental: ¿cómo puede un edificio público contribuir a construir ciudad? El proyecto adopta una geometría rigurosa basada en una retícula de nueve cuadrados que retoma, desde una lectura contemporánea, los principios compositivos de la tradición palladiana.
Uno de los módulos se transforma en patio de acceso, conectado diagonalmente con la ciudad mediante un zaguán que introduce al visitante en una secuencia continua de espacios abiertos: ciudad, patio, vestíbulo, terraza y nuevamente ciudad.
El gran vestíbulo central de doble altura constituye el núcleo cívico del edificio. La propuesta no concluye en el edificio: plazas, parques y espacios verdes configuran una nueva estructura urbana donde la arquitectura pública actúa como instrumento de transformación de la ciudad.