La arquitectura se construye a partir del descubrimiento gradual del paisaje. El acceso no revela inmediatamente la casa: propone una secuencia donde el recorrido es fundamental.
La llegada se produce por una rampa que conduce a un patio de acceso contenido desde el cual la puerta permanece oculta hasta el último momento; solo al cruzar el umbral aparece el paisaje lejano incorporado como prolongación de los interiores.
La vivienda se organiza en dos alas a ambos lados del acceso, orientadas hacia las vistas abiertas y de espaldas a la urbanización. Una torre de dos niveles introduce un contrapunto vertical con los espacios de estudio y sala de TV. El ladrillo a la vista, modulado y con acentos moldurados, recupera la tradición constructiva local desde una lectura contemporánea.